Al someter nuestro cuerpo al estrés éste lo interpreta como una situación de peligro, ya sea físico o emocional, por una amenaza real o irreal y se prepara para el peligro, afectando nuestros órganos y todo nuestro organismo.

El cerebro comienza la producción de neuropsina, esta es una proteína que pone en marcha reacciones químicas derivadas del estrés.

Se secreta adrenalina y noradrenalina desde las glándulas suprarrenales, lo que acelera la respiración, aumenta el ritmo cardíaco y aumenta los niveles de azúcar preparando a tu cuerpo para un consumo extremo de glucosa, combustible de utilización rápida en caso de peligro.

El cortisol también es segregado por las glándulas suprarrenales aumentando los niveles de azúcar en la sangre para asegurarse de tener una energía rápida para reaccionar ante el peligro. Esto produce el enlentecimiento del sistema inmune, ahorrando recursos inmunológicos para dar una respuesta eficaz ante la amenaza.

La respiración se acelera porque ante el peligro necesitamos oxígeno rápidamente para producir gran cantidad de energía. Pero al realizar una hiperventilación (respiración rápida y entrecortada) obtenemos menos oxígeno, produciendo fatiga, déficit de memoria, angustia y acidosis del pH de la sangre.

La presión sanguínea y el ritmo cardíaco aumentan para hacer llegar más cantidad de sangre oxigenada a los músculos para asegurar una respuesta motora potente. El organismo desvía la sangre oxigenada hacia zonas que deben dar esta respuesta motora potente como el corazón, por lo que el aporte de sangre oxigenada a la piel se reduce pudiendo producir palidez, psoriasis, picores, sequedad, acné y diferentes problemas a la piel.

Los músculos se tensan preparándonos para la respuesta rápida y potente produciendo posturas defensivas, dolores y lesiones.

La vista y oído se agudizan, el tacto se vuelve más sensible produciendo, a largo plazo, malestar emocional y agotamiento psicológico.

Como podemos ver, la exposición al estrés produce una serie de mecanismos de defensa en nuestro organismo. Es una respuesta de alerta ante un peligro. Al sostener esta emoción por un tiempo prolongado puede llevarnos a tener diferentes enfermedades, un aumento de la glicemia, almacenamiento de grasa corporal, etc.